De vuelta


Ya estamos de vuelta en la rutina, en una rutina especial, teñida de Navidad y frio en las calles.
Ayer terminamos la obra. Fue un final bonito, con tanta gente que algunos tuvieron que irse a casa, pero mereció la pena. Siempre merece la pena. Aunque sólo sea por compartir escenario con los monstruos con quién lo hago, o por que Henar venga con 38 de fiebre porque “le gustó tanto”, o por otras tantas razones que no se pueden enumera. Pero sobre todo por una razón egoista; y es lo mucho que disfruté encima del escenario.
Hoy ya no hay representación, ni ensayo, ni hemos quedado para montar decorados, pero hoy mi sonrisa es un poco más grande. Ayer salió bien y ya estoy pensando en la próxima obra.

P.S. Pido disculpas si lee esto alguien que se tuviera que volver. No esperabamos tal afluencia de público y nos faltó previsión. Intentaremos que no se repita.