Cañas


Nos dimos 2 besos en la mejilla y comenzamos la conversación como siempre. ¿Cómo estás? ¿Que haces últimamente? Preguntamos por la familia mientras intentábamos decidir donde comer algo en un centro de Madrid abarrotado a pesar de la consabida crisis.
Nos pusimos al día y conversamos de los mismos temas de siempre, como si el tiempo, esa vorágine de sucesos que nos atrapa continuamente y nos escupe en lugares insospechados, no nos hubiera separado hace tanto tiempo y los reencuentros no tuvieran el regusto agridulce de la Nostalgia.

Pero ahí estamos, como antes, como si no hubiera pasado un mes desde la época en la que nos veíamos todas las semanas. Y eso es bueno, porque hay gente que nos conoce más que nosotros mismos a pesar de lo que digas . Hay cosas que se pierden, seguro, pero nunca me abandonará con ciertas personas, la seguridad de que al volver, estarán dispuesto a tomar una cañita y hablar del último proyecto que han montado o del sexo de los ángeles.

Por cierto, desde aquí perdón a todos por tardar tanto en volver, ya me conoceis.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s