6 minutos


Sé que mis compañeros de primaria están peor, pero no deja de sorprender, que en esta magnífica sanidad que parece que tenemos, un paciente llega al especialista, después de meses esperando esa cita y con nuestra mejor sonrisa le despachamos en ese tiempo y sin apenas tocarle la tripa. Eso sí, le ponemos alguna medicina para que no se queje, le pedimos una prueba para hacer tiempo y pasamos lista en busca de completar números. 

No me voy a poner a arreglar el mundo (aún no) pero lo peor de todo esto es que nos atrapa y nos hace olvidarnos de porque estudiamos esto en un principio. Nos escudamos en el tiempo y no nos damos cuenta que cada vez nos cuesta más pensar en el paciente y lo que necesita y acabamos haciendo lo que es fácil o pensando que hacer por si me denuncian, contagiándonos de esa desconfianza que mata la relación médico-paciente, ese vínculo sagrado que cada vez nos cuesta menos romper. Espero no contagiarme del todo y que estos arrebatos místicos que me vienen de vez en cuando me sirvan para luchar contra lo que me impide atender bien a las personas que desnudan su alma ante mi mostrandome  sus problemas, en vez de contra ellos.

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4 pensamientos en “6 minutos

  1. Me has vuelto a ganar. Ya tienes lo que sabes que a mí siempre me faltó: valor para que me lean. Lo haces bien, aunque no sé si mi opinión te sirve de algo. Te reconozco en lo que escribes, más bien te recuerdo, ya sabes que no he podido aún con todos los muros que levanté.
    En Santiago llueve y estoy sola escuchando a Leonard Cohen, pero me he dado cuenta de que a veces la vida te vuelve a sorprender… en todos los sentidos.
    No sé si habrás empezado a crecer, pero ten cuidado si lo haces, que no se te olvide volar…
    Un beso.

  2. Gracias por tú opinión, que sabes que valoro y que además es agradable. Los miedos se pierden enfrentándose a ellos y de todas formas, la valentía se acaba con la publicidad que le he dado a el blog (más bien ninguna). Los muros perderán altura con la distancia, pero mientras tanto aún podrás leer mi voz al otro lado, para que me recuerdes como se volaba cuando crezca.
    Un beso

  3. El problema es que poco a poco estamos perdiendo la guerra y con los recortes, el tiempo por paciente cada vez será menor.
    Lucía, gracias por pasarte por aquí. Nos vemos en “un cadáver a los postres” (espero)

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