Fin de obra


Cuando se acaba un proyecto en el que se ha puesto mucho esfuerzo, tenemos la tendencia a entristecernos y pensar que no se ha terminado, que esas sensaciones que hemos sentido a lo largo del camino no volverán a presentarse de la misma manera. Y es cierto, ese es el combustible de la Nostalgia, esa Nostalgia con mayúsculas que tanto me atrae, con su sabor agridulce a soledad y películas en blanco y negro.  Pero también es ciero que es mejor así. Esos momentos siempre me hacen recordar a un profesor que tuve en primero de carrera, que en su primer día de clase se presentaba y comenzaba con “Ítaca” de Kavafis instandonos a rogar un largo viaje y que agradeciéramos a nuestras Ítacas el habernos concedido un hermoso viaje.

Miradas


Vuelvo a la noche insomne de los perros que ladran y las farolas naranjas.A las noches de echarte de menos sin darme cuenta. Te busco en lo que hago y no te encuentro. 

La reina Maab me acecha junto al lecho, dispuesta a llenar de nuevo la cabeza de susurros y palabras al oido que no recordaré cuando despierte. Pero no quiero rendirme hoy en sus brazos. Quiero luchar por verme en tu mirada. Aunque estés lejos y la noche sea oscura. 

Ebrio de mí necesito tu mirada,  que me cure la embriaguez que me provoco y me aturde hasta el latir de mis entrañas.

Pero aún me necesito para amarte. Para amarte y amarme aunque no quiera. Para verme reflejado en tu mirada cuando estás y cuando no me echas de menos.

No voy


Voy a vomitar mis pensamientos

que los sentimientos ya se pudren en mis brazos

buscando un surtidor de almas y vida

Voy a investigar en mis entrañas

a ver si hay alguna que funcione

que el corazón hace tiempo se ha cansado

Voy buscarte en cada verso

a ver si en mi interior encuentro un beso

que componga lo que ayer hice pedazos.

Pero al final no voy a ningún sitio

que tú no estás y duermo con mis sueños

queriendo estar despierto en tu regazo