Sábado


El sol luce fuerte frente a mi ventana y un poco de jazz suena en mi ordenador gracias al Spotify. Me he acabado un libro interesante y tengo todo el día por delante. A veces no hace falta nada grande para poner una sonrisa en mi cara. Sólo me falta mi niña. Pero los días perfectos acaban siendo peor de lo que pensabamos. Lo mejor es enemigo de lo bueno.

No voy


Voy a vomitar mis pensamientos

que los sentimientos ya se pudren en mis brazos

buscando un surtidor de almas y vida

Voy a investigar en mis entrañas

a ver si hay alguna que funcione

que el corazón hace tiempo se ha cansado

Voy buscarte en cada verso

a ver si en mi interior encuentro un beso

que componga lo que ayer hice pedazos.

Pero al final no voy a ningún sitio

que tú no estás y duermo con mis sueños

queriendo estar despierto en tu regazo

Bobu


Hoy hace una perfecta mañana de domingo, con su solecito entibiando levemente las cervezas en las terrazas y dando la luz exacta para que las gafas de sol no desentonen mientras esconden la resaca de la fiebre del sábado noche. Yo he preferido malgastar la mañana en el sofa de mi casa terminando mi libro mientras escuchaba un disco de Jeff Beck con algún que otro rayón acordándome de la definición de Bohemio-burgués que hacía de mí mi gran amigo Feng. Me temo que soy más burgués que bohemio, pero me encanta imaginarme en un capitulo de rayuela mientras deseo que mi móvil no suene en todo el día.