Brindis


Camino por mi ciudad recién duchada y sucia aún de Navidad mientras pienso en tí. Y escuchando la trompeta lastimera de Miles Davis, hecho de menos mi pipa mientras pienso en lo que has sido tú en mi vida. Recuerdo tu risa expansiva y tu boca, enorme, de la que salía tanta sabiduría, de esa que ya no se encuentra, de la que no vende ni sirve para nada que no sea el hecho mismo de saber, pero que hacía entender porque una chica se podía enamorar de un señor mayor. Te recuerdo en el sofá, deslabazado en una postura que imitamos tantas veces, hablando, leyendo o tomando alguna de tus delicatessen. Porque eso me quedo de ti, tus ganas de disfrutar y apreciar lo bueno de la vida.

Te conocí poco, mal y tarde, pero me queda un poso que espero que dure mucho y acabe dando fruto de algún modo. De hoy, me quedo con la frase de Pilar. Porque uno no está muerto mientras su recuerdo siga vivo.

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Año Nuevo


Otro año más, de promesas, de enigmas y de retos que se abre ante nosotros. Lleno de buenos propósitos, en mi caso aumentados y revisados por un nuevo proyecto laboral con cambio de ambiente, horario y situación que hace que este año se presente como esencial en mi carrera profesional. Aunque no me queda claro que eso no ocurra todos los años. La carrera es el conjunto de la vida laboral, y aunque las cosas sucedan en un momento determinado, quiero pensar que son el resultado de un conjunto de actos que vienen de más atrás.
En fin os deseo a todos los que leáis esto, y a mi mismo, que el año que comenzamos nos traiga lo que necesitamos, con independencia de lo que deseemos.

De vuelta


Ya estamos de vuelta en la rutina, en una rutina especial, teñida de Navidad y frio en las calles.
Ayer terminamos la obra. Fue un final bonito, con tanta gente que algunos tuvieron que irse a casa, pero mereció la pena. Siempre merece la pena. Aunque sólo sea por compartir escenario con los monstruos con quién lo hago, o por que Henar venga con 38 de fiebre porque “le gustó tanto”, o por otras tantas razones que no se pueden enumera. Pero sobre todo por una razón egoista; y es lo mucho que disfruté encima del escenario.
Hoy ya no hay representación, ni ensayo, ni hemos quedado para montar decorados, pero hoy mi sonrisa es un poco más grande. Ayer salió bien y ya estoy pensando en la próxima obra.

P.S. Pido disculpas si lee esto alguien que se tuviera que volver. No esperabamos tal afluencia de público y nos faltó previsión. Intentaremos que no se repita.