Razones y porqueses


Aún no tengo muy claro porque escribo este blog. Ni para quién lo escribo ni lo que pongo en él. No es un diario, porque mi alma, oscura y escondida ha decidido permanecer oculta incluso a mi escrutinio. Será la envidia que comentaba en mi último post y que todavía siento cuando leo la forma que tienen de descubrirme mi propio mundo la gente que me rodea y a la que cada día tengo la sensación de conocer un poquito más. O quizás una forma más de esconderme detrás de un teclado y una pantalla para evitar la vida que otros cuentan tan bellamente. 

No creo que descubra pronto porque escribo el blog, pero sea lo que sea, funciona, porque aquí sigo, al pie del teclado escribiendo lo que se me viene a la cabeza, esperando que el tiempo y la práctica me traigan las razones y los porqueses, o al menos me consigan unos nuevos.

 

“…que estaba interesado en averiguar razones y saber porqueses y un día apareció por esa puerta, con la intención de irse por esta escalera, y hasta ahora.”

Enrique Jardiel Poncela. Los habitantes de la casa deshabitada.

De vuelta


Ya estamos de vuelta en la rutina, en una rutina especial, teñida de Navidad y frio en las calles.
Ayer terminamos la obra. Fue un final bonito, con tanta gente que algunos tuvieron que irse a casa, pero mereció la pena. Siempre merece la pena. Aunque sólo sea por compartir escenario con los monstruos con quién lo hago, o por que Henar venga con 38 de fiebre porque “le gustó tanto”, o por otras tantas razones que no se pueden enumera. Pero sobre todo por una razón egoista; y es lo mucho que disfruté encima del escenario.
Hoy ya no hay representación, ni ensayo, ni hemos quedado para montar decorados, pero hoy mi sonrisa es un poco más grande. Ayer salió bien y ya estoy pensando en la próxima obra.

P.S. Pido disculpas si lee esto alguien que se tuviera que volver. No esperabamos tal afluencia de público y nos faltó previsión. Intentaremos que no se repita.

Es posible, es posible…


Un año entero de trabajo, de sacrificio y entrega. Muchas horas sacadas de donde no las había; salientes de guardia, escapándonos de otros compromisos, dejando de lado estudios y placer… todo ello para algo que en 4 días se habrá terminado.  Hemos tenido casi todos los contratiempos que podíamos tener. Hemos pasado todas las crisis habidas y por haber, pero al final ha llegado nuestro momento, aquello por lo que hemos dejado tantas cosas atrás. Después vendrá el relax y la satisfacción, pero hasta entonces queda aguantar los nervios y la tensión.

Mañana conseguiremos ser uno encima del escenario y hacer pasar a un grupo de amigos un rato agradable;  pero los buenos momentos (y los malos compartidos, que tienen su importancia) serán nuestros. Mañana haremos soñar a la gente, pero lograremos ese punto de creación que todos buscamos en algún momento.

Es posible, es posible.