Musa esquiva


Hoy tengo ganas de escribir y no me sale. Empiezo una y otra vez sin que me guste lo que sale del teclado. Este mundo de las letras es feroz y sibilino. Te atrae, te atrapa y no te suelta, y cuando la musa es esquiva te machaca, te desespera. Te hace buscarla sin sentido, creando una necesidad que antes no tenías.

No es que no me guste, al contrario, disfruto con este ejercicio masoquista de escribir cosas que acaban no diciendo nada.  Espero que con el tiempo en mi pantalla aparezcan continuamente palabras mordaces que iluminen mi mente y la de los que me leen, pero mientras tanto me conformaré escribiendo palabras oscuras vacías de contenido sin desesperarme mientras busco mi propio El Dorado de las palabras.

A escribir también se aprende (espero).

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