Plaza fija


Terminé. Ya soy opositor. Después de un maratón de sinsentidos y burocracia he presentado mis credenciales para algo en lo que no creo. No creo que todo dependa del “yo tengo plaza fija”. No creo en un mundo que basa sus decisiones de una vida en un cúmulo de méritos que nadie sabe en que consiste. Creo en el trabajo del día a día. De la sonrisa y el apretón de manos del que abandona la consulta o el agradecimiento que recibes por dar una mala noticia. Pero al final para llegar allí hay que pasar por los baremos y los papeles, y los que no quisimosdepender de ellos dependemos y perderemos otra vez más tiempo y dinero, para quizás algún día quemarnos del todo y poder decir “total, yo ya tengo plaza”

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