Nieve


Es curioso como un fenómeno meteorológico puede cambiar tanto una ciudad. Y no me refiero tanto a su fisionomía, si no al corazón que late en su interior. Hoy a nevado en Madrid, e independientemente de las molestias que esto puede producir, he salido a pasear por el parque de Berlín, y en lugar de la gente atareada corriendo de un lado para otro, se veía a niños y mayores disfrutar de una de las mayores nevadas que recuerdo en mi ciudad. En césped se podían ver no menos de 6 muñecos de nieve y a gente desde los 2 a los 40 años, jugando con ellos o a ejecutivos trajeados haciendo guerra de bolas de nieve. Es bonito ver tu barrio desde otro punto de vista.
Yo mientras tanto, he disfrutado con mi paseo bajo la nevada, que me trae recuerdos de otros tiempos y otros lugares, quizás no mejores, pero más queridos por añorados.

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