Paradojas


A menudo me pregunto que es lo que me convirtió en el freak sibarita y nostálgico en el que me convierto cuando no llevo el uniforme, ese pijama verde que tanto adora Raquel. De hecho, supongo que también lo soy en esos momentos, pero simplemente me escondo en un papel que llevo años interpretando. Supongo que son un cúmulo de razones imposibles de identificar asociado a la gente con la que siempre me a gustado relacionarme, probablemente empezando por mi propia familia. Lo de la nostalgia, o el concepto que tengo de ella, se lo debo a mi amigo Juan Pablo, quien siempre me dió la sensación de vivir un blues hasta en su mejore momentos… y disfrutarlo. También me enseñó a descubrir esos grupos raros y los que no se encueantran en CD de lo antiguos que son y me enseñó el camino para convertirme en la paradoja humana que me hizo formar parte del grupo del 97 con otros seres humanos increibles  (Teresa, Angelito, Francis…) y empezar a conformar el ser humano que ahora se sienta frente al ordenador escuchando a Joni Mitchell jugar con Jaco Pastorius mientras se bebe una cerveza de importación. Luego vendría el teatro, Santander y Drosophila melanogaster, que seguirían dándome forma, pero eso es otra historia y debe ser contada en otro lugar. Yo de momento me alegro de acordarme de un amigo largo tiempo ausente. Al final todo son recuerdos

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Decisiones


Cuando miras la vida de determinadas personas, no puedes dejar de preguntarte que es lo que habría sido de tu vida si hubieras decidido tomar otro camino. Parece que en cualquier momento en el que miras a tu alrededor contemplas otras vidas que mantienen un romanticismo del que carece la senda que en un momento dado decidiste tomar. A estas alturas hay pocas cosas de las que me arrepienta haber hecho y algunas que me habría gustado probar antes de que la edad me jubilara siquiera de intentarlas. Pero al fin y a la postre, creo que soy esencialmente feliz con la vida que he tenido la suerte de protagonizar y me doy cuenta que detrás de los focos existe otra vida que no proporciona tantas alegrías como mi vida, por muy perra que pueda ser a veces.